Nos hacemos eco de la llamada a contribuciones para la Sesión 21 The Memory of Cities: Scriptural Practices and Archives in Urban Spaces in Medieval and Early Modern Europe del EAUH Conference 2026. City Networks in Europe and Beyond, organizado por Josepa Cortés, Gema Capilla, de la Universitat de València, y Antoni Mas, de la Universitat de les Illes Balears.
Desde el siglo XIII, las ciudades europeas comenzaron a hacer un uso cada vez más extendido de la escritura en todos los niveles de la vida social. El texto escrito dejó de estar restringido a círculos eclesiásticos o a las élites del poder civil, para convertirse en una herramienta imprescindible en los distintos contextos de la vida urbana, tanto públicos como privados. La creación de una memoria escrita, pensada para su conservación permanente, tanto de los asuntos públicos como de las actividades privadas, supuso una verdadera revolución documental. Esta transformación no fue únicamente cuantitativa, sino sobre todo cualitativa, al dar lugar a una notable diversificación de tipologías documentales —muchas de ellas completamente nuevas— orientadas a finalidades prácticas, que generaron nuevos registros escritos y nuevos fondos archivísticos.
La ciudad bajomedieval se erige como un espacio privilegiado para el estudio de este fenómeno. Los testimonios conservados nos permiten constatar la omnipresencia de la escritura en las ciudades de la baja Edad Media. Incluso en contextos donde su uso no era estrictamente necesario, el texto escrito formaba parte del paisaje cotidiano: en inscripciones conmemorativas y lápidas funerarias, en filacterias de retablos o frescos eclesiásticos, en rótulos de tiendas y posadas, en anuncios comerciales, en carteles de las autoridades o en panfletos subversivos, así como en las visitas al notario o a las oficinas municipales. Incluso en objetos de la vida cotidiana —muebles, cortinas, pavimentos o vajillas— las letras, palabras, frases o lemas se utilizaban con frecuencia como elementos decorativos.
Las nuevas instituciones urbanas, dotadas de una administración cada vez más compleja, generaron una extensa red de estructuras al servicio de la ciudadanía. Al mismo tiempo, se incrementaron las prácticas económicas privadas: transacciones comerciales, gestión empresarial, participación en el mercado crediticio y la adopción progresiva del hábito de dejar constancia escrita de los acuerdos. Esto se tradujo, por un lado, en el recurso sistemático al notariado para formalizar contratos y prevenir conflictos futuros; y por otro, en la elaboración de registros personales o autógrafos. La extensión de las prácticas escriturarias al ámbito privado —en el comercio, en los talleres artesanales, en las compañías mercantiles o en la gestión doméstica y familiar— generó un nuevo corpus documental de gran riqueza.
Los archivos urbanos permiten trazar una imagen precisa del sistema de gobierno local, de su economía, de las actividades desarrolladas y del grado de cohesión social y organizativa de la comunidad. Si bien no todos estos archivos se han conservado, especialmente los de origen privado, algunos de ellos pueden rastrearse de forma indirecta a través de inventarios post mortem o de documentación judicial.
En este contexto, la presente sesión invita a la presentación de trabajos que aborden cuestiones relacionadas con la producción, conservación y transmisión de registros escritos en contextos urbanos, entendidos como vehículos de construcción de la memoria colectiva y como herramientas clave para una radiografía precisa de la historia y de las singularidades de cada ciudad. Se puede hacer a través de la web del congreso www.eauhbarcelona2026.eu
